La globalización propicia una creciente interdependencia de países, culturas y sociedades, por lo que la cantidad de personas que tratan de escapar de los niveles más ínfimos de riqueza, intentando forjar un futuro en nuestra sociedad es cada vez mayor y los logros no están siendo los que deberían ser.
En los últimos meses, España ha dejado de ser un país emigrante a ser un país que recibe tremendas cantidades de personas que quieren quedarse o pasar por el país para ir a otro. Lo cierto es que su finalidad última es poder proporcionarse recursos a sí mismos y a sus familias. Pero, su presencia aquí, ha fomentado comportamientos vejatorios de algunos grupos hacia estas personas. Estos sentimientos de patriotismo exacerbado hacia la xenofobia o el racismo potencian ideologías de extremismos a lo largo de la Comunidad Europea, y en nuestro caso más cercano, el auge de VOX en Andalucía en las últimas elecciones.
Por tanto, para confrontar dicha tendencia, la escuela juega un rol vital; no sólo en España, sino que incluye a todos los países posibles, ya que un problema que incumbe a todo occidente, debe incluir a todo occidente.
La presencia de familias inmigrantes en las escuelas españolas es cada vez mayor. La planificación suele ser insuficiente. Las normativas, orientaciones y recursos para afrontar estas situaciones no abundan, a pesar de que vivimos en una realidad cada vez más pluricultural.
Uno de los problemas que provoca la escolarización de este alumnado es su concentración en algunas escuelas, porque la concentración natural de la inmigración en algunos barrios se añade a la huida de los alumnos autóctonos a otras escuelas. Otro problema es la educación de hijos de inmigrantes de incorporación tardía al sistema escolar.
La imagen anterior refleja la capacidad en matemáticas de los alumnos autóctonos y de las familias inmigrantes de 15 años. Se observa un leve retraso en los resultados de las pruebas que demuestra un problema que se extiende en Europa. Pero, sin embargo, estos resultados no hablan de personas, sino de zonas desfavorecidas en las que se suele concentrar diversos grupos étnicos con bastantes problemas sociales, que concurren a centros con menores resultados debido a sus problemas personales, obteniendo menos resultados.
Es cierto que la Constitución Española garantiza una educación de calidad para todos. Sin embargo, al igual que otras garantías (como una vivienda digna), no se lleva a la práctica en muchos casos. Es la inmigración una prueba de ello. Además, son muchas las cuestiones abiertas sobre este aspecto como por ejemplo: ¿En qué cultura educarles?


"Estos sentimientos de patriotismo exacerbado hacia la xenofobia o el racismo potencian ideologías de extremismos a lo largo de la Comunidad Europea". Cuanta verdad, Samuel. Lo mismo pasa en el Reino Unido y creo que este tipo de ideario ha jugado un gran papel en el tema Brexit, un tema que me avergüenza y me indigna muchísimo. Me parece muy interesante el tema de la inmigración y educación y algo para tomar muy en cuenta como docente. Hay que buscar la manera de proporcionar una educación de calidad a estos alumnos. Gracias por tu articulo. Un abrazo.
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